La participación ciudadana es posible en todos los niveles de gobierno con
características definidas por el tamaño del gobierno. Esta es una variable vital, ya que
la influencia en la formulación de políticas o en la toma de decisiones se hace menos
directa cuanto mayor es el tamaño del gobierno. Por ello, definido el marco de acción
de la participación ciudadana, los ciudadanos organizados pueden hacer que sus
creencias, valores e intereses sean expresados desde la sociedad civil hacia las
diversas instancias de gobierno.
Desde los partidos políticos también se pueden articular intereses. Podría resultar dual
hacerlo tanto desde la sociedad civil organizada y desde los partidos políticos. E l
asunto es que el nivel de militancia es muy bajo en el Perú y el accionar desde la sociedad civil da mayor margen de acción que desde un partido político, ya que este
último exige cierto grado de disciplina y lealtades que pueden resultar en conflicto
con los intereses y lealtades de grupo social del que se es miembro.
El asunto es más complejo cuando se traslada el concepto de participación
ciudadana al ámbito del sistema político. Aquí ya no son mecanismos creados en un
sistema democrático representativo, sino su sustitución por la democracia
participativa.
La democracia participativa exige demasiados requisitos que hoy y en el futuro
previsible hacen difícil, sino imposible de implementar en cualquier nivel de gobierno.
Esto es especialmente cierto a escala del gobierno nacional. Un sistema político
impracticable es una promesa de un gobierno imposible de realizar. Variables como el
interés por la política, la información sobre los asuntos políticos, las especialización en
el trabajo y el proceso mismo de toma de decisiones, entre otros, haría del proceso
muy complejo.
Mientras la democracia representativa tiene en sus raíces una construcción teórica
abundante y contradictoria, su desarrollo empírico —imperfecto por cierto— es fruto
de siglos de exper iencia. En tanto que, la democracia participativa es una teoría que
aún no tiene referente empírico a escala del gobierno nacional.
La vieja democracia representativa requiere de los mecanismos de participación
ciudadana para ser más inclusivo al sistema político, es decir, que cada vez más
ciudadanos puedan ser actores del proceso político, al organizarse en torno a sus
ideas, valores e intereses, para influir en la formulación de las políticas públicas, en el
control o vigilancia de los gobernantes y en el proceso de análisis y discusión de las
normas.
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