Participación Ciudadana
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¿Qué es Participación Ciudadana?

La presencia de los ciudadanos en los asuntos públicos es una condición necesaria para alcanzar la gobernabilidad democrática.
A medida que el ejercicio del poder está más legitimado en la voluntad obtenida a través de un consenso social, mayores son la posibilidades de visibilizar las aspiraciones de los diferentes sectores sociales.
Puede decirse que la realización progresiva de los derechos humanos, está en relación directamente proporcional al aumento de la calidad de la participación ciudadana.
Sin embargo, prevalece en nuestra sociedad una marcada exclusión de la mayoría poblacional respecto a la toma de decisiones sobre los asuntos públicos; de manera que, el consenso se reduce a minorías no representativas de la pluralidad de intereses societarios.
Una de las razones primarias para tal marginamiento, se desprende de la ausencia de información, e interiorización de la ciudadanía, sobre las posibilidades de nuestro marco jurídico en cuanto al reconocimiento formal de espacios de participación.

Quejas o Consultas

La participación ciudadana es posible en todos los niveles de gobierno con características definidas por el tamaño del gobierno. Esta es una variable vital, ya que la influencia en la formulación de políticas o en la toma de decisiones se hace menos directa cuanto mayor es el tamaño del gobierno. Por ello, definido el marco de acción de la participación ciudadana, los ciudadanos organizados pueden hacer que sus creencias, valores e intereses sean expresados desde la sociedad civil hacia las diversas instancias de gobierno.

Desde los partidos políticos también se pueden articular intereses. Podría resultar dual hacerlo tanto desde la sociedad civil organizada y desde los partidos políticos. E l asunto es que el nivel de militancia es muy bajo en el Perú y el accionar desde la sociedad civil da mayor margen de acción que desde un partido político, ya que este último exige cierto grado de disciplina y lealtades que pueden resultar en conflicto con los intereses y lealtades de grupo social del que se es miembro.

El asunto es más complejo cuando se traslada el concepto de participación ciudadana al ámbito del sistema político. Aquí ya no son mecanismos creados en un sistema democrático representativo, sino su sustitución por la democracia
participativa.

La democracia participativa exige demasiados requisitos que hoy y en el futuro previsible hacen difícil, sino imposible de implementar en cualquier nivel de gobierno. Esto es especialmente cierto a escala del gobierno nacional. Un sistema político impracticable es una promesa de un gobierno imposible de realizar. Variables como el interés por la política, la información sobre los asuntos políticos, las especialización en el trabajo y el proceso mismo de toma de decisiones, entre otros, haría del proceso muy complejo.

Mientras la democracia representativa tiene en sus raíces una construcción teórica abundante y contradictoria, su desarrollo empírico —imperfecto por cierto— es fruto de siglos de exper iencia. En tanto que, la democracia participativa es una teoría que aún no tiene referente empírico a escala del gobierno nacional.

La vieja democracia representativa requiere de los mecanismos de participación ciudadana para ser más inclusivo al sistema político, es decir, que cada vez más ciudadanos puedan ser actores del proceso político, al organizarse en torno a sus ideas, valores e intereses, para influir en la formulación de las políticas públicas, en el control o vigilancia de los gobernantes y en el proceso de análisis y discusión de las normas.